Reuniones en su agenda
Con el nombre del negocio, su nota de auditoría, el canal por el que entró y lo que se le dijo. Nada de leads sin contexto.
Una celda es un nicho en una ciudad. Se elige por dato, se audita entera, se contacta por el canal que cada negocio tiene y se cierra con un coste por reunión medido. Ese número decide cuál se abre después.
Antes de abrir nada, el sistema puntúa todas las celdas candidatas del mercado y ordena por captura esperada. No se abre la celda más grande: se abre la de mejor relación entre volumen contactable y coste.
Se audita cada negocio de la celda: nota de 0 a 10, velocidad en móvil, estado de la ficha, reseñas y los tres fallos concretos. Con eso, el primer contacto ya no es una presentación: es un diagnóstico.
Se llama a quien abrió, hizo clic, escaneó un QR o visitó la web. La llamada empieza por su nota de auditoría, no por un guion. A los autónomos se les consulta antes en la Lista Robinson.
El grueso de la celda —el negocio sin web— recibe una carta con su auditoría impresa y un QR único. Entregabilidad del 100% y ningún competidor en ese buzón.
La celda se cierra. Se calcula coste por reunión y respuesta por canal, y ese resultado entra como peso en la puntuación de las celdas siguientes: el sistema aprende de la celda anterior antes de abrir la próxima.
No se elige el canal por preferencia nuestra, sino por lo que ese negocio tiene. Es la diferencia entre trabajar una celda y quemar una lista.
| Situación del negocio | Canal | Gancho | Referencia |
|---|---|---|---|
| Sin web, con teléfono | Teléfono + carta postal | Ficha incompleta y ausencia de web frente a su competencia directa | 30,9% de España |
| Con web y email verificado | Email + seguimiento | Nota de auditoría y los tres fallos concretos de su web | 32,7% con email |
| Con web, sin email localizable | Carta postal + anuncios | Auditoría impresa con QR de seguimiento | 2–4,4% respuesta |
| Cadena o franquicia | Contacto al titular fiscal | Comparativa entre sus locales de la misma celda | 42% identificable |
Ningún paso depende de que un modelo de lenguaje «recuerde» dónde iba. El estado de cada negocio está en base de datos, cada transición queda registrada y el sistema es reentrante: si se cae a mitad de una celda, retoma exactamente donde estaba. La IA redacta y clasifica dentro de un estado; no decide a qué estado se va.
Con el nombre del negocio, su nota de auditoría, el canal por el que entró y lo que se le dijo. Nada de leads sin contexto.
Cuántos negocios auditados, cuántos contactados por canal, cuántas señales y cuántas bajas. Un solo panel, sin jerga.
Calculado sobre gasto real de la semana, canal a canal. Es el número con el que se decide si se amplía o se cambia de vertical.
Cada envío con su base jurídica y el origen del dato, y la lista de supresiones. Exportable si le auditan a usted.
Depende del tamaño de la celda y del vertical. En operación continua el objetivo son 8–12 reuniones al mes con celdas nuevas cada día. Una celda pequeña de 150 negocios rinde menos reuniones pero un coste por reunión mejor, porque la auditoría es más específica.
Porque a partir de ahí el rendimiento marginal de insistir cae por debajo del de abrir una celda nueva, y porque un contacto en frío que sigue llamando pasadas dos semanas deja de ser prospección y empieza a ser molestia. Se apaga, se mide y se pasa a la siguiente.
Sí, pero no antes de 90 días y nunca sobre los negocios que pidieron la baja: la supresión es global y permanente. Al reabrir, la auditoría se rehace desde cero, porque las webs y las fichas cambian.
Se clasifican como aplazados con fecha, salen de la campaña activa y vuelven a entrar solo si dieron una fecha concreta. Un «no» explícito se trata como baja.
Nosotros hasta la reunión agendada: auditoría, primer contacto, llamada de cualificación y confirmación. Usted entra en la reunión, que llega a su agenda con el contexto del negocio y su nota de auditoría.
Dígame nicho y ciudad y le devuelvo el dato real de esa celda antes de que contrate nada.